Para empezar el Martes Positivamente.

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ORACIÓN DEL MARTES PARA EMPEZAR POSITIVAMENTE
Señor, tú eres mi buen pastor y yo soy tu oveja del rebaño,
tú que me permitiste abrir los ojos el día de hoy,
que con tu manto divino me cubres de toda tentación y pecado,
dame la gracia para no defraudarte,
y poder vivir en sanidad y contigo a mi lado,
para ser fiel al testimonio y la gloria de Jesús.

Que mis labios se detengan en seco
cuando deseen pronunciar algo ofensivo,
que mis pensamientos sean claros y concisos,
para que mi mente esté clara y despejada,
que mis hermanos no ofendan ni hieran,
y que siempre me sienta que soy una persona obediente.

Mi corazón sienta el calor de tu amor,
para que en vivas llamas de cariño,
pueda ofrecer más de lo que doy,
que mi alma sienta el tacto de bondad,
para que en vivos movimientos de gentileza,
pueda albergar más huéspedes sin hogar.

De esta manera, emprendo mi mañana con tu bendición,
tú que reinas y gobiernas en mí y en la tierra,
en el nombre del Padre creador, el Hijo Salvador
y el Espíritu Santo sanador,
que me conduces y eres mi guía por el camino del bien.

Amén.

Al salir de tu hogar;
Señor, dirige mis pasos
de tal manera como dirigiste los de Tobías.
Que el Arcángel San Rafael
me proteja y sea mi compañero,
para que vaya y venga de mi casa sano y salvo.

Al comenzar algún labor;
Dios mío, pongo en tus manos el labor que realizaré,
bendícelo para que en él encuentre
tu gloria y santifique mi alma.

Al ser orillado al pecado;
¡Señor, no permitas que caiga en las garras del demonio,
líbrame de esta tentación!
recuerda que a ti pertenezco,
protégeme y refúgiame como hijo tuyo que soy.
Ángel de mi guarda,mi dulce compañía, defiéndeme.
Prefiero morir que pecar ante mi Dios.

Al escuchar una blasfemia;
Mi Dios, bendito eres y bendito serás,
perdónalo, no sabe las cosas que dice
ni sabe el límite de tu poder.
Te amo y bendigo con todo mi corazón,
porque tú eres el Rey de Reyes.

Antes de digerir algún alimento;
Amado Dios, te doy gracias por esta comida,
que hoy sirves en mi mesa,
bendícelo como el pan y el vino,
que tomasteis tú mismo.

En acción de gracias;
A ti agradecemos por todo lo que a mi hogar traes, sempiterno Dios,
que vives y gobiernas los cielos, por los siglos de los siglos.

Amén.

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