Coloca un poco de bicarbonato de sodio sobre tus uñas y mira lo que sucede.

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¡Este truco cambiará tu vida para siempre!

El bicarbonato de sodio que se encuentra en tu alacena podría ser un aliado para tener uñas bonitas. Sí, ese polvo blanco que usualmente utilizamos en la cocina como levadura para los postres o como un remedio contra la acidez estomacal, es desde hace un tiempo un agente que forma parte de diferentes rutinas de belleza.

¿Cuáles son los beneficios del bicarbonato de sodio para las uñas?

Como limpiador, exfoliante y blanqueador el bicarbonato de sodio tiene grandes beneficios para las uñas. En caso de tener una infección común en esta zona de los pies, revisado por doctores, sugiere su uso para tratar los hongos que pueden aparecer en esta zona si no es un problema grave, un padecimiento frecuente principalmente causado por la humedad.

Por sus propiedades antifúngicas, este mineral no permite la reproducción de hongos; sus cualidades alcalinas tienen mucho que ver en esto, ya que crea un ambiente ácido que lo dificulta que estas crezcan, además de ayudar a equilibrar el pH de la piel circundante.

También será beneficioso si con el paso de los años tus uñas han tomado una tonalidad amarilla y buscas blanquearlas.

Como exfoliante de cutículas
La dermatóloga y especialista en uñas basada en Nueva York, Dana Stern, recomiendan empujar las cutículas hacia arriba en vez de cortarlas con la finalidad de que estas no se vuelvan más gruesas o difíciles de remover.

Crea una pasta uniforme mezclando de una a dos cucharaditas de bicarbonato de sodio con agua y aplica sobre esta zona dejando que haga su efecto durante unos diez minutos. Si lo repites de manera constante notarás cómo remover cutículas te será mucho más sencillo.

Como blanqueador
Si tienes pequeñas manchas sobre la superficie de tus uñas o estas suelen tornarse ligeramente amarillentas después de ser sometidas a un gel permanente o cualquier otro tratamiento, prueba a hacer la misma mezcla para exfoliar y después de aplicarla da un suave masaje con movimientos circulares en cada una de ellas. Enjuaga con abundante agua tibia.

Para los pies
Para evitar las zonas ásperas en los pies y prevenir la aparición de hongos, mezcla dos cucharadas de bicarbonato de sodio en un recipiente con agua lo suficientemente profundo para que puedas sumergirlos al menos durante 15 minutos. Después puedes aplicarte un suave exfoliante en las áreas callosas y utilizar una piedra pómez para quedarte con la sensación de piel de bebé.

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